Escaparse de la realidad

Las imágenes en las pantallas substituyendo en vez de los objetos a toda velocidad, nos aleja de la naturaleza

Escaparse de la realidad

A medida que los nuevos avances tecnológicos nos dan oportunidad para crear mundos imaginarios y realidades alternativas, cada vez más nos encaramos con el problema de escaparse de la realidad y vivir en el mundo imaginario. Las imágenes en las pantallas substituyendo en vez de los objetos a toda velocidad, nos aleja de la naturaleza y del mundo en el que están los humanos reales y nos hace extranjeros. Nos gusta más nuestra imagen en las pantallas que nosotros mismos. Los nuevos adelantos en el campo de la inteligencia artificial yendo más allá nos llevarán a las aguas desconocidas. Entonces ¿Nosotros siendo humanos ¿Podremos proteger nuestra humanidad viviendo entre estos mundos alternativas”?

Crear realidades alternativas no pueden ser cosas malas. En realidad esto es lo que nos presenta la literatura en forma creadora y enriquecedora. Mostrar un mundo ideal nos puede ayudar para proteger nuestras esperanzas y mantener nuestros estándares altos. Pero, la misma cosa también puede ser el camino delusional de escapar de la realidad que determina nuestra situación de humanidad y lo que nos obliga tomar la responsabilidad de nuestras actitudes. Nos escapamos de la realidad en la que estamos viviendo porque ya no podemos aguantar a la cosa que creamos con nuestras propias manos. En vez de esta realidad, poner los mundos imaginarios, maquinas, robots y las inteligencias artificiales no nos presenta un camino para alcanzar la paz, el bienestar, la felicidad y alcanzar el sentimiento de satisfacción. Al contrario esto se llama perderse a nosotros mismos entre los estratos de los mundos imaginarios.

En los últimos años algunas novelas y películas abordando esta locura alimentada con las oportunidades presentadas por la inteligencia artificial, pasaron más allá de las fronteras humanitarias. Junto con otros, el tripartito Matrix, “Ex Machina”, “Westworld”, “Black Mirror”, “I Robot” y “Blade Runner 2049” contaron cuentos de construir nuevas realidades llenas de oportunidades y los resultados destructivos de estos. El tema común era esto: Ante los nuevos adelantos tecnológicos y el deseo de tener más, ¿qué define ser humano? ¿Qué ocurre cuando producimos a nosotros mismos y nos hacemos prisioneros de los que nosotros creamos? Esta es una pregunta sabida muy bien que sabemos todos nosotros del cuento que siempre estará vivo, Frankenstein: ¿Cómo podemos luchar contra los monstruos que creamos nosotros mismos?”.

La película “Ghost in the Shell” dirigida por Rupert Sanders y desempeñada el papel principal por Scarlett Johansson, hecha en 2017 abordó la pregunta ¿Qué ocurre si los humanos utilizan otros humanos como máquina para sus ganancias personales y los intereses comerciales? El principal carácter de la película Motoko Kusanagi es un cuerpo robótico, una fantasma, un espíritu humano equipado con los apoyos desarrollados nuevamente, el primer ejemplo de su tipo, o sea una cascara. Comienza a interrogar todas las cosas en el instante que entiende que se le miente y se convirtió en una criatura de inteligencia artificial en contra de su propia voluntad.

En “Ghost in the Shell” ocurren algunos sucesos tremendos en una distopía en el futuro. Pero no hace falta que no miremos a muy lejos para ver la realidad molestadora que esto ya está ocurriendo ahora mismo.  Las tecnologías actuales y las empresas que tienen el objetivo de interés que tiene esta tecnología, buscan los caminos de cambiar las percepciones, deseos y gustos de los humanos, así pueden convertir en sirvientas que no interrogan el capitalismo consumidor. Que se sientan bien, gastando más, queriendo más y convirtiéndose en una cosa fuera de sí mismos. Lo peor de esto es que los humanos están muy voluntarios de pagar el coste de esta forma de existencia perfecta llena de delirio.

Esto parece a ser interrumpido por parte de un deseo profundo sentido para escaparse a un mundo imaginario de nuestra propia realidad a toda costa. Los humanos a pesar de que saben que esto es solamente un mundo imaginario, ¿Por qué quieren escaparse a un mundo imaginario? ¿De qué nosotros escapamos? ¿Qué nos falta tanto en nuestras vidas que queremos refugiaros en los mundos imaginarios y superficiales que son irreales y ficticios?

No estoy seguro de que si nosotros estamos listos para hacer estas preguntas a nosotros de manera seria y honestamente. Si podemos hacer esto entonces se dañara la magia de la ilusión de la autosatisfacción y quizás nos encararemos con nuestra humanidad desnuda, junto con todas las bendiciones y errores. Pero a partir de esto nos daremos en cuenta de que lo que nos hace humano no está en nuestra habilidad de crear máquinas mejores que nosotros mismos, está en comportarse con razón, esmero  y cariño a la naturaleza, al mundo y a otros humanos. Producir sistemas que suprimen a sí mismos o dañan a sí mismos, no es un camino racionalista de utilizar las habilidades dadas a nosotros por parte de Dios.

Debemos cambiar nuestra situación de mentalidad y nuestra espiritualidad para poder vivir en armonía con nuestra propia realidad en vez de crear mundos imaginarios para salvar de las realidades. Quizás debemos probar desarrollar nuestra propia realidad así no nos sentimos de que tenemos que escaparse de ella. Hacerlo requiere interrogar nuestras prioridades modernas y dar una nueva orientación a nuestras vidas que nos acercará a nuestra propia voluntad y la humanidad común.



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