La cumbre de Siria en Ankara

La Cumbre de Ankara fue un paso importante para purgar a Siria de todos los elementos terroristas y acelerar el proceso político que dará al pueblo sirio su libertad, paz, estabilidad y dignidad

La cumbre de Siria en Ankara

El presidente Recep Tayyip Erdogan organizó la cumbre trilateral de los líderes el 4 de abril en Ankara para encontrar una solución duradera a la guerra siria de siete años. Asistida por el presidente iraní Hasán Rouhaní y el presidente ruso Vladímir Putin, la cumbre fue prometedora pero también planteó los desafíos para poner fin a la guerra siria. Ya no es un secreto que la guerra siria se ha convertido en escenario de los juegos de poder global en Medio Oriente. Estados Unidos, Francia, Arabia Saudita, Irán y Rusia, así como los principales interesados ​​tienen diferentes puntos de vista y prioridades sobre cómo terminar la guerra. A pesar de esto, hay dos objetivos finales compartidos por todos: la eliminación del DAESH y la protección de la integridad territorial de Siria. Pero estos dos objetivos también se prestan a diferentes interpretaciones y, a veces, sirven para diferentes propósitos.

La administración de Estados Unidos dice que destruir al DAESH es el objetivo principal de su misión en Siria, pero esta misión ha adquirido diferentes significados a lo largo del tiempo, y evolucionó desde la lucha contra el DAESH hasta la lucha contra Irán y Rusia en Siria, lo que requiere diferentes explicaciones. Es por eso que las autoridades estadounidenses hacen declaraciones contradictorias sobre el estado actual de la lucha contra el DAESH. Algunos dicen que la pelea ha terminado y el DAESH es erradicado, mientras que otros dicen que la amenaza todavía está allí y que la presencia militar de EEUU es necesaria a largo plazo. Esta es también la justificación para que EEUU trabaje con el PYD, la ramificación en Siria de la banda terrorista separatista PKK y sus fuerzas del YPG, que Ankara considera que son organizaciones terroristas.

Cada vez es más claro en los últimos meses que EEUU quiere permanecer en el este de Siria como una potencia contraria a Irán, una política respaldada por Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (EAU). El presidente estadounidense, Donald Trump, lo precisó diciendo que si los países del Golfo quieren que EEUU se quede en Siria, entonces deben pagar por ello. Claramente, el problema ya no está relacionado con el DAESH, sino con el establecimiento de un nuevo equilibrio de poder en Siria y más allá. La lucha contra el DAESH ahora es un objetivo secundario, y el ejército norteamericano tiene problemas para encontrar la justificación para permanecer en Siria dentro de la legislación estadounidense, que permite que los militares operen en tierras extranjeras solo para luchar contra el terrorismo. En la declaración conjunta de los líderes de Turquía, Irán y Rusia el 4 de abril, se expresó la necesidad de terminar la guerra en Siria y se refirieron a las conversaciones de Astaná "como la única iniciativa internacional efectiva que ayudó a reducir la violencia en Siria". La declaración conjunta destacó la importancia de trabajar en el marco de la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y las conversaciones de paz en Ginebra. Hizo hincapié en el compromiso de los tres países con la "soberanía, independencia, unidad, integridad territorial y carácter no sectario de Siria". Esta declaración conjunta es una referencia a la estructura no sectaria, no fraccional, inclusiva, democrática y pluralista de un futuro Gobierno sirio.

La declaración también hace referencia al PYD y al YPG sin mencionar sus nombres. Los países "rechazaron todos los intentos de crear nuevas realidades en el campo con el pretexto de luchar contra el terrorismo y expresaron su determinación de oponerse a las agendas separatistas". Este es un resultado importante, porque confirma que Teherán y Moscú comparten las preocupaciones de Ankara sobre el PYD y el YPG en Siria. Como resultado de la firme posición de Turquía, este grupo terrorista no ha sido invitado a las conversaciones de Astaná ni Ginebra.

La posición firme de Ankara es correcta porque separa a una red terrorista, que busca crear condiciones de facto en el campo para forjar un estado separatista en Siria, de los kurdos y otros miembros de la sociedad siria. También está claro que la lucha de Turquía contra el YPG en Siria no es una distracción de la lucha contra el DAESH. Por el contrario, complementa la guerra contra cada tipo de terrorismo. La eliminación de todas las amenazas terroristas den toda Siria debe ser el objetivo de todos los interesados.

Además, hay mucho que hacer en el campo. Rusia e Irán tienen que usar su influencia sobre el régimen sirio para que respete el alto el fuego y permita la entrega de la ayuda humanitaria en todo el país. También deben presionar al régimen para que continúe con el proceso político, que incluye la redacción de una nueva constitución y la celebración de unas elecciones libres y justas.

La Cumbre de Ankara - tomando en cuenta las complejidades y dificultades que tiene actualmente la guerra siria – fue un paso importante para purgar a Siria de todos los elementos terroristas, incluidos DAESH, Al-Qaeda, Al-Nusra, PKK, PYD e YPG y acelerar el proceso político que le dará al pueblo sirio su libertad, paz, estabilidad y dignidad, los derechos fundamentales de los que ya se han quedado privados durante demasiado tiempo.



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